lunes, 17 de julio de 2017

Diógenes de Sinope

Estuve leyendo sobre el filosofo de la Antigua Grecia Diogenes de Sinope, Diogenes "el perro" como lo llamaban. Era un hombre que vivía en extrema pobreza y la predicaba como una virtud. Un filosofo cínico que despreciaba el orden social de su tiempo, menospreciando las riquezas y los honores. Vivía en una tinaja y sus posesiones eran mínimas. De su filosofía no queda ninguna constancia, solo lo que llega a través de otros autores y anécdotas.

Realmente, se necesita poco para ser feliz y aprender a apreciar y ser feliz con lo que se tiene es una gran virtud. De Diogenes se burlaban en su tiempo, pero le temían y le respetaban a la vez. Despreciaba el orden social establecido en su tiempo, pero no intentaba cambiarlo. Vivía según su credo de menosprecio al materialismo.

En los tiempos actuales y la sociedad de consumo y competición se pierde el lado humano de las personas. Todo vale con tal de "ganar en el juego". Comparto la filosofía de Diogenes hasta cierto punto, no me gustaría vivir en la calle pero creo que se puede ser feliz con lo que se tiene sin convertirse en un infeliz por la riqueza y la fama.


Algunas frases de Diogenes:

"Gente mucha, personas pocas."

"El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe."

“Pasó un ministro del emperador y le dijo a Diógenes: ¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas. Diógenes contestó: Si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador.”  

“En la casa de un hombre rico no hay más lugar para escupir que su cara.” 

“Todo se consigue con el trabajo, hasta la virtud.”

“Cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro.” 

“El elogio en boca propia desagrada a cualquiera.” 


Anecdota sobre Diogenes:

Llegó Alejandro acompañado de su escolta y de muchos hombres más. Alejandro Magno se puso frente a él y dijo: "Soy Alejandro Magno", a lo que respondió Diógenes: "Y yo Diógenes el perro". Hubo murmullos de asombro ante la sorprendente respuesta del sabio, pues nadie se atrevía a hablar así al rey. Alejandro preguntó: "¿Por qué te llaman Diógenes el perro?", a lo que le respondió Diógenes: "Porque alabo a los que me dan, ladro a los que no me dan y a los malos les muerdo". De nuevo, más murmullos, pero Alejandro no se dejó inmutar por esas respuestas y le dijo: "Pídeme lo que quieras", por lo que, sin inmutarse Diógenes, le contestó: "Quítate de donde estas que me tapas el sol".

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